viernes, 11 de julio de 2008

KON-TIKI Y YO



Erik Hasselberg fue miembro de la más que conocida expedición de la Kon-Tiki.
Era pintor. Llegó a mantener relaciones con Picasso (laborales, entiendase) y suyo es el precioso diseño que decoraba la vela de la nave. Pero el tener experiencia como marinero y algunas nociones de navegación, fueron credenciales suficientes para enrolarse en la expedición.

En 1950 (el mismo año en que se publicó el libro de “su patrón”) apareció “Kon-Tiki y yo” un librito con sus impresiones sobre el viaje.
Al libro, ni siquiera se le suele suele dar la categoría de “juvenil” que al menos si recibe su hermano mayor “La expedición de la Kon-Tiki” y ha sido directamente considerado literatura infantil.


Presumo que gran parte de la culpa de esta concepción la tiene el que el libro esté abundantemente ilustrado y es de todos conocidos que los adultos no leen libros con dibujitos.

Por otra parte, el que un libro de viajes no sea grueso y que no esté cargado de cifras, datos técnicos y a abundantes mapas ilegibles tampoco contribuye a darle la patina de madurez requerida.

Dejaremos la cosa como está y entraremos en debate sobre el concepto de madurez.
Solo decir que para aquellos que no tengan pudor en ser descubiertos tronchados de risa mientras leen un libro lleno monigotes, este es su libro.

La primera (y más recomendable edición) de los 50 se es sencilla de conseguir por un puñado de Euros y la de los 80 (nada desdeñable) a precio de saldo.
No se admiten excusas.

lunes, 7 de julio de 2008

AGITADO, NO REMOVIDO...

¿O era removido, no agitado?

La cuestión de la forma de mezclar los componentes de un cóctel tiki, como casi todo lo relacionado con la materia, es objeto de polémica.

Cuando solo trata de agitar, no hay problema. Una coctelera y nuestro fuerte brazo, más algo de juego de muñeca para vacilar y listo.
Pero cuando por sus ingredientes, el cóctel requiere recurrir a medios mecánicos, es otra historia.
Actualmente, los americanos emplean principalmente las batidoras de vaso. Básicamente se trata de un recipiente de gran tamaño con unas aspas en el fondo. Imposible de encontrar por aquí hace unos años,
parece que ahora se van poniendo de moda. Personalmente me parecen unos armatostes que ocupan mucho espacio y no son nada sencillas de limpiar. Eso sí, nos permite mezclar grandes cantidades de una sola vez, cosa que no es una gran virtud en coctelería pero que imagino que este es el motivo de su popularidad entre los norteamericanos, tan dados a la gula y a anteponer la comodidad sobre todas las cosas.

Sin embargo, cronológicamente el primer artilugio empleado en estas tareas fue el ”Top mixer” otro armatoste pero en esta ocasión , las aspas están situadas en la parte superior del vaso, con lo que se requiere menos potencia para similar resultado, la mezcla se enfría más aguandose menos y al entrar en contacto con el aire el resultado tiene ese toquecillo espumoso.

Además este aparato es en el que pensaban los grandes maestros cuando diseñaban las recetas sus combinados al principio de los tiempos de la coctelería tropical, con lo que sería sin duda la opción más ortodoxa.

En España no podíamos (ni podemos) permitirnos esos derroches de espacio y energía de los norteamericanos. Pero gracias a Gabriel Luelles, contamos desde final de los años 50, con un aparato que nos ofrece todas las ventajas de un buen Top Mixer y ninguno de sus inconvenientes. Hablamos por supuesto, de la imprescindible Minipimer, una de las cumbres del diseño industrial de todos los tiempos.
Este diseñador catalán debería contar con el agradecimiento eterno de todo aquel que se haya visto en la necesidad de preparar potitos o que guste de de confeccionar cócteles exóticos.
Pero no era mi intención hacer una disertación sobre electrodomésticos del pasado.
Todo lo anterior es solo una introducción para presentar mi nueva adquisición tecnológica: El
Cocktail Mixer, otro hito del diseño industrial aplicado al noble arte de la coctelería.

Lo que realmente me atrajo fue el morbo por esa tipografía fusilada de aquella celebre película en la Tom Cruise interpreta a un malabarista.

Ni siquiera tenía esperanzas de que el aparato tuviera alguna utilidad real (sí, soy esa clase de consumidor).
Pero cual sería mi sorpresa cuando resultó que no solo realmente sus varillas giraban impulsadas por el poder de dos pilas de 1,5 V, sino que los resultados que se obtenían a la hora de preparar un coctel eran más que aceptables.

Si además tenemos en cuanta las ventajas que supone su portabilidad (puedes preparar tu combinado favorito mientras esperas en la cola del cine o viajas en metro), nos encontramos sin duda ante un aparato imprescindible en el hogar de todo barman aficionado.

jueves, 3 de julio de 2008

TOÑO FUENTES, MAESTRO DE LA GUITARRA DE ACERO

Siguiendo en onda latina que comenzaba con la entrada sobre el Pisco, hoy hablaremos sobre la vida y obra de Toño Fuentes, maestro colombiano de la guitarra hawaiana (o hawayana como se dice en varios de sus discos).
Todo un personaje (en su Colombia natal, se entiende).
Niño precoz, siendo un tierno un infante ya dominaba varios instrumentos y apuntaba muy buenas maneras como virtuoso del violín.

No obstante no iniciaría su camino al estrellato hasta bien entrados sus 50 años y con un instrumento bastante peculiar: la guitarra hawaiana.
Prefirió dedicar sus mocedades al mundo empresarial, eso sí, centrándose en el negocio de la música.
A mitad de los años 30
fundó Discos Fuentes, primera casa de discos colombiana y una década más tardes la primera fabrica de discos de su país.
Su imperio discográfico llega hasta el día de hoy, Con un plantel de estrellas de esos que solo oír sus nombres ya produce escalofríos y que si sois aficionados a hurgar en los cajones de saldos de las tiendas de discos seguro que alguno os resultará familiar: El Tropicombo, Frenesí Orquesta, Tuko y sus Tesos...

Pero mucho más interesante considero su faceta como músico.
Siendo ya un cincuentón decidió dar al mundo conocimiento de su dominio de la guitarra hawaiana.

Aunque a finales de 50 y principios de los 60 la música de aires polinesios era realmente popular, el señor de la fuente optó por explorar nuevos territorios.

Su estilo se caracteriza principalmente por estirar las notas al máximo, truquillo más efectista que otra cosa, pero del que hay que reconocer que queda resultón.

Pero además prescinde de todo el rollo falsopolinesio tan del momento y pone su instrumento al servicio de la música latina, que al fin y al cabo había sido su negocio hasta entonces.

Se hace acompañar de un grupo de instrumentos típicos del folclore sudamericano como la guitarra española, guitarrón mexicano, tiple colombiano o el arpa y centra su repertorio los clásicos del de la música latinoamericana. El resultado es publicado en 1962 con el titulo de Cuerdas que lloran, que respaldado por el imperio discográfico Fuentes, será un éxito inmediato.

A este concepto musical, ya de por si ingenioso, aplica el señor Fuentes toda su astucia comercial y lo exprime al máximo. Cuerdas que lloran en Mexico, Cuerdas que lloran en Venezuela, y así hasta más de 20 discos. ¿Cómo lo hace? Sencillo. Básicamente, incluyendo un par de temas alusivos a cada país y rellanando el resto siempre con los mismos temas, que debido a los arreglos no pueden dejar de sonar familiares a los cualquier latino, con lo que nadie se siente defraudado.

Si después de todo esto, todavía queda alguien interesado en profundizar en la materia, existe abundante bibliografía sobre la historia de la industria discográfica colombiana (no me preguntéis por que) y Discos Fuentes, siguen ofreciendo a precios muy competitivos todo el legado musical de su patriarca.

lunes, 30 de junio de 2008

PSICOANÁLISIS DOMÉSTICO


Existe una magnífica técnica de psicoanálisis que creo que no ha sido debidamente considerada por los profesionales de la materia.
Consiste en organizar armarios.
Físicamente mucho más saludable que el tradicional diván, es un gran método de introspección y exploración del inconsciente que por si fuera poco contribuye además la limpieza y orden de nuestro hogar.
Esta tarea necesariamente nos enfrenta a artefactos de nuestro pasado, muchas veces básicos en la formación de nuestro
superyo.
Esto no son solo reflexiones provocadas por combinar a Freud y unos cuantos Mai-Tais
y para demostrarlo aquí está un caso clínico real.

Se trata de un sujeto padece un serio trastorno obsesivo compulsivo relacionado con el ron.
Tras varias sesiones de limpieza de armarios se encontró con un libro de texto en el fue obligado a trabajar durante su más tierna infancia.
Este hallazgo le permitió conocer y luego aceptar las motivaciones inconscientes de su obsesión con el ron y ya se encuentra camino de la curación.

miércoles, 25 de junio de 2008

PISCO


Un producto curioso este licor.
Siempre me ha parecido un un aguardiente bastante ramplón que no merece demasiadas reflexiones.
Es cierto que no he probado el Pisco Sour, que se supone summun de los combinados de Pisco, pero entre sus ingredientes está la clara de huevo.Lácteos y huevos son tabú para mí en materia de coctelería. Soy consciente de que tengo otros hábitos en la materia que pueden ser considerados bastante más repugnantes, pero nadie dijo que la coherencia fuera una de mis virtudes.
Sin embargo peruanos y chilenos no opinan lo mismo y son capaces de llegar a las manos con facilidad asombrosa cuando se trata la cuestión.
Básicamente Perú se atribuye la paternidad del producto y reclama la denominación de origen.
Chile por su parte lo niega y produce el licor con la venia de los organismos internacionales competentes en la materia.
Deduzco que estas cosas tienen más que ver con los tradicionales problemas de vecindad que con otra cosa. Una destilería catalana producía hace años un presunto Pisco (tengo que hacerme con una botella sin falta para mi museo de los horrores), sin que nadie se haya quejado al respecto.
En esta polémica cuestión debo ponerme del lado chileno, y no por la calidad de sus producto, cuestión que evitaré para evitar posibles incidentes diplomáticos internacionales, sino porque son los reyes indiscutibles del buen mal gusto a la hora de elegir el diseño de su envases.
Mientras que los peruanos se afanan en dar una imagen de calidad y tradición en la presentación de sus productos, los chilenos apelan a los más bajos instintos de los turistas (y de paso también a los coleccionistas de cacharros peculiares) con diseños como esta impresionante botella-moai que conseguí hace unos días por un precio de risa.
Tan de risa que pensaba que lo que había adquirido era la botella vacía y casi no podía creerlo cuando la recibí y vi que aún estaba precintada.
Aunque ahora se me plantea el dilema de que hacer con su contenido, por lo que cualquier consejo sobre el mejor modo de trasegar este licor, será muy bien recibido.

martes, 17 de junio de 2008

LA ENCICLOPEDIA PULGA (DE NUEVO)

Hace unos meses traté el tema de la sorprendente Enciclopedia Pulga: “Un adorno para su hogar, una fuente de conocimientos”.

Desde entonces me ido convirtiendo poco a poco en adicto.

La idea de llevar en el bolsillo de la camisa toda clase se saberes y poder disponer de ellos en cualquiera de esos momentos tontos que todos tenemos a lo largo del día es algo increíble.
Como ya comentaba en su día el contenido de La enciclopedia Pulga es de lo más pintoresco y variopinto, y1 sin salirnos de los temas que habitualmente se tratan por aquí podemos encontrar unas cuantas entregas con diversos grados de interés:


-Nueva Zelanda por Abel Esquiroz. Contiene un ensayo de tono periodístico sobre la situación de Australia y Nueva Zelanda de la época.

Unas cuantas cifras para aportar presunta credibilidad, un par de curiosidades para mantener el interés y el resto prosa vacía para completar el compromiso con el editor. Solo le faltan unas cuantas fotos bien grandes y ya tendríamos una estructura coincidente con el tipo de periodismo que se practica en la mayoría de los semanarios de la actualidad.


-Arte primitivo por Julio Morales, autor bastante habitual en la Enciclopedia Pulga. Es un ensayo bastante desatinado, por el que no puedo evitar sentir simpatía. Retrogrado hasta para su época. Es como una esas clases impartidas por profesores ineptos todos hemos sufrido en algún momento. Tiene una extensa colección de frases impagables sobre la materia: “Es un arte que se ajusta a la medida de su civilización y de su desarrollo cultural y estético. Pero querer darle cabida entre nosotros significa querer retrotraer nuestra cultura y civilización al nivel de los pueblos primitivos”.

Además del valor humorístico de este y otros párrafos semejantes, el volumen cuenta con varias estupendas ilustraciones de Chaco, el habitual de la colección.


-Islas Salomón por Manuel Bosh. Trata un episodio bastante desconocido de la conquista española en el Pácifico en el siglo XVI. Una historia sobre ambición, sexo, intriga, violencia y gloria en 65 paginitas de 7x10 centimetros.


El libro es un extracto de “Isabel Barreto Adelantada de las Islas Salomón” que contiene todos los elementos anteriores, pero considerablemente intensificados. Totalmente recomendable y todavía bastante asequible a pesar de los los más de 60 años de la edición.

Como les gustaba decir: “Nunca tomos tan pequeños causaron una sensación tan grande.

martes, 10 de junio de 2008

MUSUBI DE SPAM

Hace ya bastante tiempo, al hablar del Spam, prometí una receta hawaiana con este producto.
Mi experiencia fue bastante decepcionante y dejé aparcada la cuestión.
El sabor oriental de la entrada anterior y el transcurso del tiempo que ha ido suavizando el recuerdo de la experiencia hace que me atreva a volver a la carga con este tema.
Quien sabe. Quizás alguien se atreva a llevarla a cabo y puede tal vez incluso disfrute de este plato tan popular por las islas.

Ingredientes
-Arroz. Lo suyo sería el arroz japonés especial para estas cuestiones, pero dado que estamos tratando con
Spam podemos dejarlo en arroz corto de LIDL
-
Spam

-Salsa de soja
-Alga
Nori
-Vinagre de arroz. Para mantenernos dentro del presupuesto un vinagre de
manzana puede hacer el apaño.
-Azúcar

Preparación

Cocer el arroz. Dejarlo un punto pringoso.
Mezclar azúcar, vinagre y soja a partes iguales y hacer hervir.
Cortar una rebanada de
Spam
Dejar macerar el
Spam en la mezcla. Cuanto más tiempo mejor. Mínimo un par de horas.
Saltearlo con la salsa hasta que esté crujiente.
Coger un
puñadito de arroz y moldear dos un bloques del tamaño aproximado del Spam.
Meter el
Spam dentro de ambos bloques.
Si te humedeces las manos o te echas sal, evitaras que se te quede pegado todo el arroz.
Enróllalo todo en el alga. Si te gusta el nori rodea todo el bloque.
Si te resulta demasiado exótico, una
cintita de alga para sujetar el invento será suficiente.
Y eso es todo.