No es la primera vez que se habla aquí de música Hawaiana hecha en Europa.
Es ya cosa sabida que Holanda, Alemania o Gran Bretaña cuentan con una larga tradición en este tipo de sonidos.
Pero debe reconocerse que nuestro país, territorio tan fértil para otras manifestaciones Pop Polinésicas, parece a primera vista un desierto en cuanto a producción musical exótica se refiere.
Como buen aficionado chauvinista a esta clase de música, nunca he dejado de creer en la existencia de yacimientos ocultos de tesoros sonoros Exotibéricos y que simplemente, como suele suceder con casi todas las manifestaciones de las cosas Tiki en nuestro país, es cuestión de armarse de paciencia y cavar profundo para dar con ellos.
El tiempo me ha ido dando la razón y esta fe ha sido recompensada con interesantes hallazgos que me permiten afirmar que, aún sin llegar al nivel de nuestros vecinos, nuestro país cuenta con un nada desdeñable corpus sonoro exótico. Y no vaya a pensarse que toda esta música proviene de ajados y polvorientos vinilos de muchas décadas atrás.
De hecho, lo que considero el paradigma de la música Hawaiano-Española es relativamente reciente.
Se trata del disco "Hawaii" de Varadero Fusión. Quien maneja los hilos de este proyecto es Rogelio Conesa, un interesante músico-empresario sevillano.
Como músico, no es nuevo en esto de la creación de nuevos y atrevidos géneros musicales. Ya se había atrevido con la “Guitarra Cofrade”, una osada fusión de marchas procesionales y guitarra flamenca que no estoy muy seguro de querer experimentar.
Como empresario, es un curtido moroso y embaucador.
De ambas facetas, su gusto por las combinaciones musicales atrevidas y la fullería, podemos disfrutar en su disco “Hawaii”.
Musicalmente fusiona la música hawaiana para turistas con las características melodías para veraneantes de la época del desarrollismo turístico español. El disco está compuesto principalmente por standards hawaianos interpretados por músicos sin acreditar, pero evidentemente originarios de las islas. Seguramente se trate de uno de los muchos grupos que intentan ganarse la vida tocando para los visitantes y a los que Conesa embaucaría para grabar unos temas a cambio de unos bocadillos.
Añadiendo luego un algo de copla, rumba y otros elementos de folclore celtiberico para turistas en las mezclas, en menos de lo que se tarda en decir Mai Tai , Conesa había creado el nuevo genero y tenía material suficiente para publicar un disco. Y todo por menos dinero de lo que cuesta una toalla de playa.
En último acto de sinvergonzonería suprema, se auto atribuyó por el disco un galardón inventado que denominó “Lei de Oro”.
Que el cielo lo juzgue por sus actos.
De su música, opinen ustedes.






