Roberto Alcázar y Pedrín ha sido durante mucho tiempo uno de comics españoles más denostados. Las connotaciones franquistas del apellido del protagonista, los rumores de que José Antonio Primo de Rivera le prestó su imagen y una fácil interpretación descontextualizada han, provocado haya sido clasificado como poco más que como encarnación de los valores fascistas e instrumento de adoctrinamiento del régimen de Franco . Por esta razón, pocos se atreven a atribuirle a este clásico de nuestro comic ningún mérito más allá de sus valores nostálgicos.
Hay que reconocer en sus más de 30 años de historia, nunca llegó a ser precisamente sofisticado en el aspecto gráfico y desde este punto de vista Roberto Alcázar y Pedrín no han envejecido nada bien. Pero todo lo que pueda tener de rancio o acartonado visualmente queda sobradamente compensado por sus contenidos, pura literatura de evasión extrema, en la que la única ideología que puede encontrarse es la ideología del folletín más descerebrado, que en muchas ocasiones pone en cuestión buena parte de los Principios del Movimiento Nacional y podría incluso considerarse subversiva para aquella época.
Así, en sus paginas encontramos elementos clásicos de la buena literatura de evasión despendolada como bustos parlantes, gorilas humanos arpias del espacio y por supuesto aventuras en los mares del sur.

Para asombro y disfrute del aficionado a las cosas del Tiki, en las peripecias polinésicas de Roberto Alcázar y Pedrín, no encontraremos la previsible imagen lírica e idealizada de las islas tan común en la literatura de tema Polinesio o el uso de los mares del sur como un simple decorado exótico perfectamente intercambiable de la literatura de aventuras.
En las paginas de Roberto Alcázar y Pedrín nos encontraremos con esa imagen de superficial, juguetona y políticamente incorrecta del sur del Pacifico tan propia del Pop Polinesio. Tikis y toda clase de divinidades paganas, erupciones volcánicas, cazadores de cabezas, wahines ligeritas de ropa e incluso misteriosas bebidas humeantes pululan por las paginas de estas historias.
Con lo que ¿quien podría decir que además de proporcionar buenas dosis de imprescindible evasión extravagante a la sufrida España franquista, no introdujeran también el subconsciente colectivo, no proclamas fascistas como creen algunos, sino esa visión de la Polinesia Ibérica que acabaría originando la sin par explosión del Pop Polinesio en nuestro país unos cuantos años después?
2 comentarios:
¡Por fin alguien que -sin leer los tebeos- no cae en la majadería de siempre de calificar este folletín de "propaganda franquista! ¡Menos mal que hay quien no perpetua la imbecilidad y el lugar común! ¡Enhorabuena!
Mil gracias por sus amabables palabras, supongo...
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