
Durante la semana pasada gran parte de España se
vio visto afectada por una ola de frío polar, que en Madrid culminó el viernes con temperaturas de cerca de 10 grados bajo cero y una nevada de proporciones pocas veces vista en la zona que colapsó la ciudad durante casi 24 horas. La Agencia Estatal de Meteorología, definió la situación como la de "un invierno antiguo".
Una noche de “invierno antiguo” parece el momento ideal para recrear las artes de los maestros
cocteleros del pasado.
En privado no soy excesivamente cuidadoso con la presentación de mis combinados. Mezclar una receta con media docena de ingredientes, de los cuales al menos un par de ellos son de elaboración casera más o menos trabajosa, es más que suficiente para mí. Así que me conformo con elegir una buena vasija o el tipo de vaso de exigido por los cánones.
Esto no quiere decir que no valore una presentación trabajada (siempre que se ocupe otro). Una de las que para mí siempre han tenido par mí una consideración mítica, por lo espectacular de los resultados y la dificultad/imposibilidad de recrearlo de forma doméstica es el “Ice
Shell” o “Ice
Cove”, practicado sobre todo por los
bartenders de Don
the Beachcomber en tiempos pretéritos.
Consiste en raspar hielo hasta que obtener una textura que permita ser moldeada en forma en una estructura una cóncava que cubre la mitad superior de la copa, congelándola a continuación para obtener una consistencia sólida.

Parece sencillo, pero hasta la fecha, mis intentos solo habían tenido como resultado versiones granizadas de mis recetas favoritas.
Los resultados esta vez sí fueron los deseados.
Tengo además en mi congelador
chorraditas para ornamentar combinados durante una buena temporada.
Sin trabajo. Como me gusta.
Esto junto a un agradable día modelando
moais de hilo me ha reconciliado con las bajas presiones y ahora espero ansioso la próxima ola de frío polar.