martes, 8 de febrero de 2011

JUBE

En este último tiempo hemos hablado de locales con apariencia de bar Tiki que no son de ningún modo un bar Tiki. También de lugares sin aspecto de bar Tiki pero que en cierto modo podrían llegar llegar a ser considerados como tales.
Para evitar perder la cordura en medio de toda esta confusión, parece aconsejable devolver las cosas a su cauce original y retornar al objeto primigenio de estas paginas, el Bar Polinesio Ibérico.
Cadiz fue una provincia con una nada desdeñable actividad Tiki. Allí existieron cerca de media docena Bares Polinesios, buena parte de los cuales lograron sobrevivir hasta bien entrado el siglo XXI. De entre estos Templos Tiki gaditanos, uno de los más esplendorosos fue el Bar Polinesio Jube. Además de por su sofisticado ambiente exótico, el lugar era toda una leyenda local por la exuberante fauna tropical que albergaba. Tanto que los monos que poblaban el lugar pasaron a formar parte del logotipo del bar durante su época de mayor brillo.
Cuando pude visitar este bar por primera vez los monos ya hacía mucho tiempo que habían abandonado el lugar. El resto de la otrora espectacular avifauna se encontraba bastante mermada, y su exótica decoración estaba ya algo deslucida.
Pero el local seguía conservando aún más que suficiente de su antiguo esplendor para seguir constituyendo perfecto ejemplo de hostelería Tiki Ibérica Clásica. Fuentes, mobiliario de inspiración selvática,exuberante vegetación falsa y abundantes muestras de lo mejor de nuestro arte cerámico exótico. Lamentablemente el lugar desapareció cuando solo había podido disfrutar de el unas pocas noches.
Por dolorosa e irreparable que siempre resulte la desaparición de uno de estos lugares, podría pensarse que en realidad no se trataba de un lugar muy distinto de la mayoría de los Bares Tiki que han llegado hasta nuestros días. Pero existen otras las razones por las que la desaparición del Bar Polinesio Jube será llorada por varias generaciones de aficionados a las cosas del Tiki.
Normalmente el explorador de lo Tiki se afana en buscar reliquias artísticas de nuestro esplendoroso estilo Pop Polinésico, pero olvida que estamos hablando de bares. Lugares a los que la gente acudía en buena parte atraída por los misteriosos brebajes que allí se servían, donde si no hubieran sabido llenar sus exótica vasijas con irresistibles combinaciones de licores, el Tiki Español no hubiera llegado a alcanzar el increíble grado de desarrollo que llegó conocer. Sin embargo este originario saber es algo frecuentemente obviado, probablemente por ser considerado totalmente irrecuperable.
Pues bien, la confluencia de una serie de extraños factores, había convertido al Bar Polinesio Jube en nada menos que en un repositorio del largamente olvidado Arte de la Coctelería Tiki Ibérica. Bajo su barra se ocultaba un pequeño libro que recogía todo este antiguo y misterioso conocimiento y que era llevado a la practica de forma rigurosa por una bella bar-tenderesa.
Por suerte no era tan estricta en su papel de guardiana de la tradición y además de poder disfrutarlo in situ, conseguí vislumbrar parte de este arcano saber y hacerme con algunos de sus codiciados secretos. Lo que no pudo rescatarse entonces, probablemente se haya perdido para siempre.
Aún hay más razones para lamentarse. El Bar Polinesio Jube había desarrollado una linea propia de vasijas Tiki(no demasiado sofisticada, todo hay que decirlo), que era obsequiada con cada combinado. Para alguien con afán coleccionista y un hígado fuerte, una visita a el Bar Polinesio Jube se convertía un una noche inolvidable. O tal vez sería más correcto decir irrecordable.
Las circunstancias de la desaparición de Jube fueron especialmente tristes. En mi última visita aún conservaba el nombre, pero se había transformado en un “bar western”. Donde antes habitaban antiguos dioses polinesios de mentira y se decía que que un mono podía recorrer el local de punta a punta sin pisar el suelo hoy solo se encontraremos neones de Budweiser, sillas de montar y diferentes aperos de labranza.
Definitivamente, hay destinos peores que la muerte para un bar Tiki.

2 comentarios:

Erytheia dijo...

Yo me acuerdoo del mono arturo del jube

Señor Castaway dijo...

¡¿El mono Arturo?!
Por si no ha quedado demasiado claro, debo decir que cualquiera de los que escriben aquí y buena parte de sus visitantes darían gustosos uno de sus órganos a cambio de imagenes o historias sobre el Jube o cualquiera de sus habitantes.