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martes, 8 de noviembre de 2011

El tamaño importa


 Es posible que los más veteranos visitantes del blog recuerden cuando hablamos aquí de la construcción de un espectacular complejo hotelero Tiki en la costa de Málaga. Las circunstancias económicas de aquel momento no parecian augurar un futuro muy prometedor para  semejante propósito y todo parecía indicar que se trataba de algo condenado a terminar sin remedio en el limbo de los proyectos nunca realizados.
Pero si algo hemos sacado en claro de la historia del  Pop Polinesio en España  es que cuando un hostelerode nuestro país  sucumbe a la fiebre del Tiki, no hay obstáculo suficientemente grande como para impedirque  lleve a cabo su idea por muy descabellada que esta sea. Y así, como  ya  sucedió en la primera explosión Pop Polinésica de  comienzos de los 70,  los  principios  básicos de la economía  y ni siquiera el sentido común  resultan aplicables cuando se trata de asuntos Tiki, y ahora con una situación económica que casi nos hace añorar la de  cuatro años atrás cuando tratamos este tema,  contamos en nuestra costa con lo que probablemente sea el mayor, si no  único, complejo hotelero  Tiki del planeta.

 

En los tiempos que corren es inevitable aproximarse con  excepticismo a un proyecto semejante,  pero cuando uno lee en la publicidad del establecimiento frases como  “viajar  a los mares del sur sin salir de la Costa del Sol. Puede parecer imposible, pero alojarse en Holiday Polynesia transporta al cliente a miles de kilómetros, a las exóticas islas que inspiran el diseño de este hotel”, empieza a sentir que esta gente sabe más de un par cosas  acerca del sentido del Pop Polinesio y la incredulidad inicial comienza a transformarse en deseo irrefrenable de embarcarse en este viaje a exóticos y lejanos destinos con solo una muda limpia y un billete de autobús.


Las pocas dudas que aún nos pudieran  quedar  se disipan totalmente, en el mismo momento en el que llegamos al hotel y somos recibido por una enorme  estructura en A, como nunca antes se había visto en nuestro país,   a cuyos lados se han materializado aquellas “singulares figuras etnicas” ,que en su día mencionaba el proyecto, en forma de  postes   Tiki de unas dimensiones capaces de provocar vértigo al más curtido aficionado a las cosas del Pop Polinesio.

 

Si después de pellizcarnos  para superar el estupor seguimos adelante, nos encontraremos con un   exuberante jardin-lobby con luz natural, donde se encuentra la recepción y  junto a ella  gran lago central que separa  las tres áreas diferenciadas en las que se divide el hotel: Bora Bora, Isla de Pascua y Samoa. Todas ellas pobladas  con una frondosa  flora tropical y empleando como elementos decorativos como estanques,cascadas, puentes colgantes, aves y  reptiles exóticos, y por supuesto abundantes “singulares figuras étnicas”.

El complejo cuenta también con todos los servicios  y amenidades habituales en este tipo de establecimientos, todas ellas debidamente tikificadas, aunque en algunas ocasiones solo sea nominalmente. Pero sinceramente es difícil ser quisquilloso ante la perspectiva de  quien puede resistirse a relajarse después de  una larga jornada de no hacer nada en el Spa Monoi o el piano bar Mai Tai, cenar en restaurante Maeva,  echarse un bailecito en la discoteca Ukulele.

Aunque todas las islas de este falso paraíso Pop Polinésico son igualmente recomendables, pero si debemos elegir una entre ellas,  renunciamos con lágrimas en los ojos a nuestra amada a Bora Bora, y optamos por Rapa Nui,  que es la que cuenta la decoración más exuberante, que entre otras maravillas incluye un imbatible  jardín de moais.

Sin embargo hay que reconocer que no todo es perfecto en el paraíso. Las propias dimensiones desmesuradas del establecimiento y el excesivo empleo de materiales como el mármol o el metal provocan cierta sensación de frialdad y los más ortodoxos (yo mismo) se sentirán muchas veces incomodo debido a ciertos detalles incongruentes  de decoración colonial y sobre todo de especialmente detestable “exotismo chill out”, tan de estos tiempos. Budas, incienso o mobiliario hindú, son elementos capaces de arruinar el día al  aficionado más sensible a las cosas Tiki,  pero ya se sabe que las penas con Tikis son menos y eso no es algo que precisamente falte en este complejo hotelero y basta con girar la cabeza hacia un aviario exótico, una pecera  tropical o un grupo de Tikis para encontrar alivio. Hasta   a las habitualmente irritantes actividades de animación o actuaciones musicales  se les puede encontrar  su punto simpático si ser realizadas entre ídolos y palmeras, y sobre todo si se cuenta con la inestimable ayuda de una pulsera de “Todo Incluido”.

miércoles, 8 de junio de 2011

PLÁSTICO EXÓTICO

En la segunda mitad de los 70 la fiebre del Tiki que afectó a la península ibérica alcanzó su cota más alta. Practicamente no existía ciudad que no contara con por lo menos menos un par de Bares Polinesios e “ir al Hawaiano” era un rito practicado a diario por un gran número de españoles.
Pero en esa misma época se produjo una singular variante de este fervor nacional por el exotismo falso, que afectó nada menos que a la población infantil.


En 1978 los niños españoles llevaban varios meses exponiéndose a raciones semanales de Mazinger Z y eso un país de un único canal televisivo (la “UHF” no cuenta) y con una población infantil hasta entonces virgen en lo referente a la animación japonesa (“Heidi” no cuenta) supuso un fenómeno sociológico tal vez difícil de entender ahora, pero que marcó el desarrollo de una generación de infantes españoles.


La serie fue abruptamente retirada de la programación y sustituida sin previo aviso por Orzowei, serie italiana de imagen real y con coartada literaria, que narra las andanzas africanas de un desventurado huerfano blanco. Casi la antítesis de la serie japonesa, con la solo tenía en común unas importantes dosis de sadismo.

Este brusco paso de la Aleación Zeta y la Energía Fotoatómica los estampados de piel de leopardo y el bambú no provocó revueltas pidiendo la vuelta de los brutos mecanicos, como uno hubiera esperado.
Todo lo contrario.
Los robots japoneses fueron rápidamente olvidados y en solo unas semanas Orzowei ya contaba con su propio pastelito, la autentica medida del éxito infantil en la época, y la infancia española, influida por la estética del nuevo serial se lanzó a un fervoroso culto de lo primitivo.
Para satisfacer esta demanda proliferararon las colecciones de cromos que ofrecían una versión pop sobre culturas exóticas y el arte primitivo y toda clase de juguetes inspirados en ellas que convirtieron a kioskos y tiendas de chuches en los nuevos templos de este culto.


Sería un error menospreciar los logros estéticos de este Paganismo de Bazar.
Es cierto que en la mayoría de los casos se trataba de objetos baratos dirigidos simplemente a satisfacer  instintos naturales de los pequeños salvajes como disfrazarse de canibal o golpearse con objetos contundentes o afilados, pero en algunas ocasiones alcanzaron un nivel de sofisticación equiparable al que existió en el universo Tiki  adulto, provocando situaciones como la de que un niño jugara en un parque con la reproducción en plástico de un objeto de arte oceánico que también podía encontrarse plasmada en porcelana para recreo de sus padres un Bar Polinesio.


Como sucedió con la versión adulta del culto al Pop Polinesio, esta Edad de Oro del Plástico Exótico se desvaneció y su recuerdo ha sido borrado incluso de la nostalgia oficial.
Pero de la misma manera, atrás quedaron los deshechos de esta versión Tiki infantil, para ser rescatada del olvido por arqueologos de mercadillo y aficionados a las cosas del Tiki.


jueves, 23 de diciembre de 2010

FELICES PASCUAS Y AÑO NUEVO


Está época del año no es precisamente una de mis preferidas.
No es nada especifico en contra la navidad. Me gusta la teoría.
Con lo que no puedo es con la práctica.
Por eso, en la medida de lo posible, intento mantenerme en discreto recogimiento durante estas fechas. Ni siquiera las fundadas sospechas de que este año hay algunas bailarinas de hula entre los muñecos de Cortilandia han podido hacerme romper mi reclusión.

Aún así, no puedo resistir la tentación de aprovechar la ocasión para enviar un mensaje del Fantasma de las Navidades Tiki pasadas desde el Bar Polinesio Wahine, uno de los primeros y más espectaculares que nunca existieron y al mismo tiempo uno de los más grandes misterios todavia por desentrañar del Tiki Ibérico.
Este mensaje contiene mucho más que buenos deseos navideños.
Además de un concepto tan innovador e inspirado como el de posavasos-felicitación, emplea la imagen de Santa Claus, algo a lo que ahora estamos acostumbrados, pero una figura pagana todavía bastante ínsula a mitad de los años 60, cuando en España reinaban aún los Reyes Magos.

martes, 28 de septiembre de 2010

PIN UPS

Miguel de la Quadra Salcedo es un personaje por el que nunca he sentido gran interés.
La imagen que tenía de él, es la de una especie de aventurero subvencionado con el dinero de contribuyentes con gusto por los estilismos al estilo Coronel Tapioca.
De su trabajo solo puedo recordar un insufrible concurso, muy de televisión pública, relacionado con aquello del V Centenario y una campaña publicitaria de una agencia de viajes donde explotaba sin mucha dignidad su fama como viajero.

Ignoraba que había sido un polémico lanzador olímpico de peso, botánico en el amazonas, aguerrido corresponsal de guerra durante los años 60 y 70 cubriendo para televisión la guerra de Vietnam y buena parte de los conflictos Africanos de esos años. Es fácil localizar en Internet un interesante reportaje suyo sobre el golpe de estado de Chile de 1973.

Pero sobre todo, ignoraba su faceta su faceta de pin up exótico. Hasta que recientemente me topé en una revista con esta sugestiva y imagen en la que posa en actitud provocativa luciendo una turbadora masa de vello pectoral y cadenaza junto a una no menos sugestiva talla Melanesia de grandes dimensiones. Desde entonces, se ha convertido en una especie de placer culpable buscar nuevas imagenes del hirsuto aventurero en poses insinuantes junto a ídolos primitivos. Certifico que existen y además de se ser pegadas en la taquilla, considero que deben colocarse también en un lugar de honor dentro del imaginario Pop Polinésico Ibérico.

jueves, 16 de septiembre de 2010

EL CAMINO AZUL



"El camino Azul" de Josep María de Segarra es una de las obras imprescindibles de la literatura Española de tema Polinesio. Dentro del género existen libros mucho más enjundiosos y de mejor aprovechamiento pero "El camino Azul" es más que un simple libro. Estamos ante una de esas asombrosas conexiones cósmicas que se producen en el mundo del Pop Polinesio Español y esto es lo que, más allá de sus méritos literarios, lo convierte en objeto de culto y adoración para todo buen fetichista de las cosas del Tiki.
En Diciembre de 1936 en España teníamos una guerra civil en marcha desde hacía varios meses. Tras analizar la situación del país, en un alarde de juicio extraordinario, Josep Mª de Segarra hace las maletas y se marcha a recorrer las islas del Pacífico. El Camino Azul es la crónica de este viaje.
En el puerto de Marsella, Segarra se embarca   abordo del vapor Ramel con rumbo a Tahiti. En esta primera etapa de la travesia, todavía por el familiar Mar Mediterraneo, no había gran cosa que contar por lo que el autor se ocupa principalmente de  despellejar al resto del pasaje. Entre los pasajeros del Ramel que fueron victimas de la pluma cáustica de Segarra se encontraba una pareja de recién casados provenientes del norte de Europa. De ellos dice:
“Pero los dos personajes más obsesionantes son dos novios noruegos. Él es rubio, delgado; tiene cara de niño y cabellera de ángel. A ella, pongámosle un poquito más de pecho que a él –no mucho, - seis onzas más de caderas y el pelo quizá un poquitín más largo, y nos resultará la replica exacta de él. Estás dos criaturas son excesivamente jóvenes. Ella lleva unos pantalones iguales a los de él, y él un abrigo igual al de ella. Envuelven sus cuellos con dos bufandas de la misma lana y parece que ser que los dos vayan metidos dentro de una campana de niebla.
No ríen ni podrán reír nunca; andan por los puentes a grandes zancadas, tan cogidos del brazo, tan pegados el uno al otro, tan ausentes, que diríais que viven una melodía nupcial que no tiene fin. Se ignora en dónde comen o cuándo comen. Probablemente su cabina estará llena de cáscaras de huevo cocido, de latas de leche condensada, de huesos de dátil y de margaritas secas.
Estas pobres criaturas pálidas, nebulosas, que deben haberse casado en una parroquia de Bergen, entre rebaños de corderos y casitas de azúcar, quieren pasar dos años en las Islas Marquesas; probablemente irán a fundir la cera de su corazón bajo la sangre caliente de una flor de hibiscos. Irán seguramente a morir, porque lo dos parecen estar íntimamente comidos por la tuberculosis”
Por si alguien todavía no ha identificado a la parejita, podría ayudar el añadir que   en contra de lo que preveía Segarra no padecieron tuberculosis pero si una buena cantidad de enfermedades tropicales      
y estuvieron a punto de acabar sus días  devorados por los caníbales de las Islas Marquesas. Pero sobre todo que también acabarían recogiendo su experiencia Polinesia en un libro de considerable éxito, que en buena parte fue debido, todo hay que decirlo, a un viaje posterior por el Pacífico del muchacho de la cabellera de ángel y unos amigotes.

Los caminos del Tiki son ciertamente inescrutables.

viernes, 26 de marzo de 2010

SACANDO EL POLVO

En el universo de las cosas Tiki, lo inusitado es la regla.
Todos los que estamos más o menos familiarizados con él, podemos dar fe de ello. Pero algunas veces las cosas van más allá, entrando en el terreno de lo imposible y es imposible no quedarse boquiabierto ante ciertos hechos de la historia de nuestro Tiki.
Los historiadores nos dice que a mitad de los años 30 y comienzo de los 40 en los Estados Unidos, Don the Beachcomber y otros Padres Fundadores comenzaban a construir los cimientos de lo que sería en años venideros el estilo Tiki.
En España, en esa misma época, estábamos en otras cosas que hacían del país el lugar probablemente menos adecuado para bailar el hula o cultivar palmeras de mentira. Pero aún así el Tiki o pre-Tiki todavía en en aquel entonces, si queremos hablar propiedad, consiguió asomarse a la sociedad española del momento.
El pionero en esto de escribir de las cosasTiki en nuestro país fue nada menos que Julio Camba, reportero y bon vivant.

El señor Camba está lejos de ser considerado uno de los proceres de nuestras letras. Cultivó sobre todo el periodismo que es considerado genero de segunda división, pero mientras hoy en día pocos son capaces de leer un par de paginas de la mayoría de los los Premios Nacionales de Literatura de la época, los escritos de Camba todavía hacen pasar muy buenos ratos.
Durante el tiempo en que fue corresponsal en Nueva York visitó uno los primeros locales dedicados al falso Hawaii.
Esta es su crónica, que tono jacarondoso a parte, capta asombrosamente bien la esencia "no embotellable" de un Tiki bar. Lo que nos hace buscar esos lugares.

EN EL BAR ALOHA. EL OKELEHAU PUNCH
¿Han probado ustedes alguna vez el Olkolehau Punch”. Se sirve en una cascara de coco, y a más del jugo del jugo del coco, lleva jugo de piña, jugo de limón, cointreau, whisky, ginebra y unas gotas inidentificables, que son el arma secreta del bar “Aloha”. ¿Laudano? ¿Cloroformo? ¿Acido prúsico?.
En las Islas Hawaii, los tóxicos suelen ser mucho más sutiles, y el bar “Aloha” de Nueva York es un bar típicamente Hawaiano, con sus palmeras, sus cocoteros, su playa artificial, donde un deslumbrante sol de cuarzo tuesta la piel de los bañistas, su música de ukalilis y serruchos y sus bailarinas de hula, entre las que destaca muy especialmente Kanihomanoleokeohokaole, osea, “la joven de los dientes de nácar, ninguno de los cuales se separará jamás de su alveolo”, nombre que es su forma hawaiana, resultará tal vez demasiado largo, pero el que dado lo que significa y expresa,debiera ser considerado como una abreviatura.
El bar Aloha tiene además una maquinaria especial para producir tormentas tropicales, y de vez en cuando, bajo la acción de aquella maquinaria, comienza a soplar en todo el recinto un viento huracanado que dobla las palmeras y hace caer los cocos sobre las cabezas de los clientes.
El mar de la piscina se enfurece y encrespa, anúblase el sol de cuarzo, y si no las cataratas del cielo, por lo menos se abren las del techo, inundandolo todo con una lluvia torrencial. Hay truenos y relámpagos, y los clientes, calados hasta los huesos, creen de buena fe que se están corriendo la gran juerga, lo que dado el subjetivismo de todo nuestros conceptos, quiza baste para que, en efecto, se la corran.


Luego, y como la calma sigue siempre a la tempestad, el cielose serena de pronto. Un magnifico arco iris despliega sus colores al fondo de la sala y todo el mundo se apresura a pedir el Okolehau Punch para entrar en reacción y evitar la congestión pulmonar.
Esto es lo que pasa, o pasaba hasta hace poco en el bar Aloha, y, sabiéndolo considero sumamente dificil que haya quien se conforme con Okolehau Punch de botella, porque, en rigor se podrá embotellar el ponche, pero para que este conservara toda su eficacia, sería precisos embotellar con el cosas tan poco embotellables como las tempestades y los arco iris, el llanto de los ukalilis, los sollozos de los serruchos, los truenos, los relámpagos y, en fin, todo el coro de bailarinas de hula, sin olvidar, claro está a “la joven de los dientes de los dientes de nacar, ninguno de los cuales se saldrá jamas de su alveolo”
Privar de estos elementos al Okolehau Punch sería como privarlo de sus gotas secretas, y por eso, aunque una gran fabrica americana de licores acabe de patentar el famoso título, no creo que haga nunca negocio con él.
Julio Camba.



Para acentuar un poco más el olor a bolitas de alcanfor de la entrada, añado este bonito clásico del Hapa Haole Ibérico de posguerra.

martes, 10 de noviembre de 2009

LA CHICA HULA QUE SURGIÓ DEL FRIO

Pudiera pensarse que la historia del tiki nacional es algo sencillo. Un terreno en el que ya queda poco lugar para la sorpresa. Hace ya años que aventurados exploradores extranjeros sacaron a la luz y difudieron la riqueza del Pop Polinesio español.
En su día estas revelaciones conmocionaron el Mundo Tiki, pero a estas alturas todos los aficionados a las cosas tiki están familiarizados con los bares polinesios de Barcelona, Arte 4, Porcelanas Pavón o el gusto de los marinos españoles por traer de Polinesia idolos paganos e irresistibles ganas de montar bares exóticos.
Pero ¿existió algo más que esto?. ¿Es posible el Tiki Ibérico siga albergando zonas oscuras y misterios por desvelar?.
Creo que sí. De hecho que gracias, a uno de esos fortuitos encuentros de mercadillo tropecé con una de esas zonas inexploradas del nuestro Tiki. Allí, sirviendo como recipiente para orquillas del pelo, estaba este inusual bol que inmediatamente disparó todas mis tiki alarmas.
Los más avispados ya se habrán dado cuenta de que se trata una versión bastante especial del "Kneeling hula girl bowl" de Trader Vic´s (mil gracias a Kingstiedye por prestar la imagen de su envidiable colección). Valores artísticos a parte, es inapreciable como prueba de que la onda expansiva de la explosión tiki de principios de los años 70 llegó incluso a los Pirineos. Su autor es un conocido artista de la zona, todavía en activo y reconocido especialista en cerámica tradicional. Durante algún tiempo el espacio de los hornos de su taller que hasta entonces estuvo destinado a botijos fue ocupado por nuevos artefactos destinados a satisfacer la demanda de los numerosos bares tiki, principalmente de la zona pirenaico aragonesa.
Aunque los diseños están dentro del estilo Polinesio Pop ortodoxo, se mantuvieron en la elaboración las más puras técnicas de la tradición cerámica turolense. El resultado son piezas únicas, interesantes fusiones de estilo tiki y ancestrales tradiciones artesanas españolas. Lamentablemente esta escuela Hawaimaña no terminó de cuajar. Su cerámica resulta demasiado frágil y no se adapta a la dura vida de vaso de bar polinesio. No pudo competir con la durable porcelana que empleaban los artistas tiki castellanos del momento y esto condujo inevitablemente a su extinción.
En cualquier caso, resulta una muestra más de la riqueza del Tiki Ibérico que aún no ha recibido el reconocimiento que corresponde. Rindamos desde aquí merecido homenaje a todos los heroes del Tiki Aragonés.



martes, 23 de junio de 2009

EL INCREIBLE MISTERIO DEL MAORI DEL MARESME

Es seguro que quienes frecuentan este blog son habituales también de Bastardo Saffrin, así que a estas alturas ya estarán familiarizados con la singular historia del maorí de Pineda del Mar.
Pero con seguridad también se encontrarán llenos de inquietud porque Mr. Iván no terminó de revelar allí todas la dimensiones del hallazgo.
Yo no puedo permanecer impasible ante todo este sufrimiento y me siento obligado a revelar el aspecto de la cara oculta de la talla.
Esa es la razón de este topic clon.


Debo señalar también que no se trata del único tesoro tiki del Baix Maresme, comarca que inexplicablemente no se encuentra aún entre los principales destinos de turismo tiki del planeta.

Difícil de creer tratándose de un una zona en la que no solo se puede rocanrolear buena parte del año, sino que cuenta además con hermosas playas y una climatología privilegiada, alberga más locales tiki que la mayoría de las grandes ciudades, incluyendo conceptos tan innovadores (y escalofriantes) como la disco-tiki y muchos lugares de gran interés para el aficionado a estas cosas del Pop Polinesio, la mayoría aun por descubrir.
Confío en que estas modestas crónicas ayuden a situarla en el lugar que merece dentro del Mundo Tiki.erece dentro del Mundo Tiki.

domingo, 18 de mayo de 2008

UNA DE VASIJAS: LADRON DE CORAZONES

La importancia de la aportación española a la historia de las vasijas tiki está fuera de discusión.
No hay coleccionista o simple aficionado que se pueda resistir al atractivo de estos auténticos objetos de arte.
Parte de su aura mítica se debe simplemente a las dificultades que pude suponer hacerse con uno estos cacharros. Por distintas circunstancias, a pesar de estos tiempos de
globalizados que vivimos, siguen estando prácticamente reservadas a los residentes en la península Ibérica (qué mira tú por donde no parecen demasiado interesados por ellas).

Pero seria injusto atribuirlas solo a estas cuestiones.
Lo fundamental es la calidad de su elaboración y sobre todo sus diseños. Puede que la historia de lo
tiki en España, salvo honrosas excepciones, no haya sido un modelo de originalidad o creatividad, pero cuando hablamos vasijas tiki, es de justicia descubrirse ante sus creadores.

Aquí las tan habituales palabras chapuza o plagio son casi desconocidas.
Los artistas que realizaron estas tareas se tomaron muy en serio su trabajo y no recurrieron al camino
fácil de imitar o versionear lo ya existente, sino que iniciaron una linea creativa totalmente independiente con resultados increíbles.
Una de las lineas de trabajo de estos artistas fue buscar inspiración en auténticos objetos de arte polinesios.
Una de las diversiones de los tiki obsesos (en mi caso, al menos) es intentar averiguar los posibles orígenes de sus diseños.

Aquí va una de estas elucubraciones sobre una de las vasijas más interesante y atractiva de las elaboradas en España. Un
clásico que todavía resulta accesible vía Porcelanas Pavón.
A pesar de mi admiración estos artistas y aunque resulte bonito pensar en ellos como expertos en arte primitivo o acudiendo a la bibliotecas y museos para documentarse, parece poco realista.
Desde mitad de los 60 y durante más de 20 años la Editorial Alianza en su colección Libro de Bolsillo editó la obra de Freud "Totem y Tabú" con esta portada.
Que la imagen del libro y la vasija son como dos gotitas de agua está claro. Que una sea fuente de la otra es más discutible, pero dada la gran difusión que tuvo esta colección y las dificultades (aún hoy) para encontrar en España documentación sobre arte polinesio, tiene cierto fundamento.

Como curiosidad, hace algún tiempo en Tiki Central, hubo una discusión sobre esta cuestión. En ella las máximas autoridades del universo en cuestiones tiki expusieron sus teorías, bastante equivocadas, me temo.
Tal vez deberían haber preguntado a los nativos antes de aventurarse en esos terrenos.

De toda formas, avanzo que estoy madurando otra teoría. El proceso bien pudo ser el inverso. Un diseñador aficionado a frecuentar bares hawaianos (tengo pruebas de que existen algunos), pudo encontrar la inspiración para el libro en el que estaba trabajando mientras contemplaba la vasija de su coctel. Parece una posibilidad interesante. Debo profundizar en esta linea de investigación.